sábado, 26 de octubre de 2013

¡ENTRA EN EL MARAVILLOSO MUNDO DE CALVIN Y HOBBES!

Si hace un par de entradas hablábamos de un maravilloso cómic, Astérix el galo, vamos a dedicar este post a otra estupenda historieta, Calvin y Hobbes.

Para quien no lo conozca, Calvin y Hobbes es un cómic escrito y dibujado por Bill Watterson que se publicó entre 1985 y 1995 y que nos narra las peripecias de Calvin, un travieso e imaginativo niño de 6 años, y su tigre de peluche Hobbes.




Cuando hablamos de un medio como el cómic, el formato de publicación es fundamental. En concreto, Calvin y Hobbes se publicaba como tira de prensa. Como muchos sabréis, las tiras de prensa consisten en una serie de cuatro o cinco viñetas alineadas horizontalmente. Mientras que algunos autores realizan historias largas continuándolas de una tira a otra (lo que requiere una gran habilidad narrativa, dado lo constreñido del formato), otros optan por realizar tiras independientes en las que se relata una situación concreta (normalmente cómica). En el caso de Calvin y Hobbes, el autor cabalga entre una opción u otra, pues suele realizar tiras independientes pero con bastante frecuencia las encadena en una historia algo más larga (que puede oscilar entre las cinco y las quince tiras, por poner un ejemplo).

Lógicamente, este formato de publicación es mucho más limitado que el del álbum de 48 páginas a color y gran tamaño, que es el más utilizado por los cómics europeos como Astérix. Por tanto, no encontraréis en Calvin y Hobbes argumentos tan complejos y con tantos giros como el que revisamos para Obelix y Compañía. Aun así, cuando un autor es lo suficientemente agudo (y Watterson lo es), la tira cómica se convierte en un magnífico instrumento para transmitir reflexiones sobre cultura, política, cuestiones sociales, religión y, cómo no, la economía.

En efecto, como hicieran antes que él autores como Walt Kelly, Charles Schultz o Quino, Bill Watterson ha utilizado Calvin y Hobbes para volcar sus reflexiones sobre los aspectos más variopintos, convirtiendo la serie en una de las grandes obras de referencia en el cómic de finales del siglo XX. Además, cabe destacar la honestidad y coherencia del autor, que siempre se ha negado a permitir la utilización de sus personajes para la publicación de merchandising de todo tipo (camisetas, llaveros, juguetes e incluso series de animación), algo que sin duda le habría reportado millones de dólares.

Debido a la agudeza del autor, y por supuesto a su calidad, me ha parecido oportuno dedicar esta entrada a ofreceros una pequeña selección de tiras en las que, aunque sea de forma tangencial, se tratan aspectos relacionados con la economía.

Si ya conocíais la serie, seguro que disfrutaréis con ellas. Si no conocíais a Calvin, ¿a qué estáis esperando?
























viernes, 11 de octubre de 2013

DE UNIONES MONETARIAS... Y EUROZONAS

Muchos años han pasado ya desde que estalló la actual crisis económicas, años en los que se han sucedido reuniones y se han emitido dictámenes por parte de los distintos organismos internacionales como el FMI, la Comisión Europea o el Banco Central Europeo o los distintos gobiernos nacionales... ¿y cuáles son las enseñanzas y conclusiones que estos gobiernos e instituciones han sacado de la crisis y la situación catastrófica en la que ha sumido a la eurozona?

Por mucho que busquemos en los acuerdos y tratados aprobados desde entonces no encontraremos ni una palabra sobre tres décadas ininterrumpidas de desregulación financiera...

Tampoco encontraremos nada sobre las medidas fiscales que han favorecido a las grandes fortunas (reducción en los tipos máximos del impuesto sobre la renta, eliminación de los impuestos de patrimonio y sucesiones, rebajas en el impuesto de sociedades, trato más favorable a las rentas del capital que a las del trabajo, etc.), medidas que han conducido a un déficit de ingresos que ha vaciado las arcas públicas de los distintos gobiernos.

Nada encontraremos sobre el espectacular aumento de las desigualdades sociales, de la precariedad y de la inestabilidad que ha acompañado a estos años de desregulación e incentivos fiscales a los ricos.

Nada sobre el sinsentido de que el BCE, que tiene prohibido prestar dinero a los países de la eurozona, preste sumas millonarias a los bancos a un 1% de interés para que estos puedan prestarlo a los países (si es que les da la gana, porque nada les obliga a ello) a intereses del 3%, el 5%, el 6% o el 10%.

Nada.

Los únicos desafíos dignos de interés para las autoridades europeas son el déficit público excesivo y la deuda pública inasumible.


La causa de la crisis según Bruselas y Berlín.
Pero los problemas en la Unión van mucho más allá de las reacciones a la crisis, y se remontan al mismísimo diseño de la eurozona... ¿y qué es lo que define un área monetaria óptima? En 1957, el profesor Tibor Scitovsky escribió que los requisitos previos imprescindibles para adoptar una moneda única son un mercado común de capitales y una política común de empleo. De forma más pormenorizada, el premio Nobel de Economía Robert Mundell fijó en 1961 los cuatro criterios que definen un área monetaria óptima:
  • Ha de haber libertad de movimiento de capitales, para que los flujos financieros puedan acudir sin trabas allá donde haya mejores oportunidades de inversión.
  • Ha de haber una perfecta movilidad de trabajadores, para que estos puedan desplazarse sin restricciones de los sitios donde haya desempleo a los lugares donde haya necesidades de mano de obra.
  • Ha de haber un presupuesto público central que permita redistribuir la renta en el interior de la zona monetaria y apoyar a los territorios que se encuentren en dificultades.
  • Ha de existir la suficiente similitud entre la estructura económica de los distintos territorios como para poder aplicar una única política monetaria sin provocar grandes distorsiones en el interior del área monetaria.
La mayor preocupación tanto de Mundell como de Scitovsky al formular sus requisitos era la existencia de perturbaciones asimétricas. Hablamos de choques o perturbaciones asimétricas cuando una misma circunstancia (por ejemplo, la actual crisis internacional o una medida concreta de política económica) afecta a unas partes del área monetaria mucho más que a otras.

Parece bastante claro que en la Unión Europea no se cumplían los requisitos fijados por ambos autores, y parece bastante claro también que cuando se debatían las caracterísiticas de la futura unión monetaria ya existía un corpus teórico lo suficientemente amplio como para saber que no puede darse una unión monetaria entre economías tan dispares como la griega, la irlandesa o la alemana sin tomas las medidas adecuadas para hacerla funcionar.